domingo, abril 05, 2009

ADIOS TÍO LALO

En la parroquia La Divina Providencia hoy, domingo 5 de abril, se despide a Tío Lalo Parra. Algunas imagenes.
La misa es mañana lunes a las 10 de la mañana y el cortejo partirá a Chillán para despedirlo en la tierra que lo vio nacer. Adios Tío Lalo, tengas un merecido buen viaje.
Clarita Parra entonando una cueca para su padre.
Elizabeth Castro, mujer del músico.
Mario Mutis, bajista de Los Jaivas, despidiéndose del Tío.
Un sentido pie de cueca.

Jorge Yañez, su hijo Leo y su nieto, "El Zorro", cantando "El gorro de lana" acompañados por los presentes.

La Compañía Gran Circo Teatro se hace presente.
Illapu canta "Paloma Ausente" y "Vuelvo", coreados por los presentes.
Roberto Marquez, Illapu, saludando afectuosamente a la viuda.

Tita Parra y su hijo Antar cantando "La Negrita", canción de jazz huachaca popularizada por su Tío Lalo.

El popular grupo La Noche se hace presente con un arreglo floral.

miércoles, julio 30, 2008

LO MAGNÍFICO DE LLORAR

La ultra publicitada película de Matías Bize es una gran película. No por su argumento, no por sus actuaciones y locaciones. Simplemente porque es una sinfonía visual que hay que visitar en la pantalla grande (sólo ahí se disfruta). Los personajes apenas hablan, la trama se entiende pero no importan los detalles del cómo por qué y el cuándo. Lo importante son los planos, su composición y el movimiento de la cámara; los silencios y conversaciones vienen a ser el accidente obligado que requiere el guión, aunque claramente este sea uno de los puntos medulares de la cinta (sobre todo los silencios).
La primera escena, ese gran plano en que no pasa nada, la fotografía en que nos vamos integrando como observadores entrometidos, con una cámara que avanza lentamente, casi imperceptible, es un cuadro magnifico que se compara a un exquisito preludio.
Talvez la levedad del conflicto (para nada leve) con que se desarrolla la historia y algunos excesos en los pocos diálogos, como la conversación en el supermercado – lugar vacio, poesía visual – hagan mella en el resultado final. Por otro lado, es un cine en busca del mundo interior de sus protagonistas y ahí nos encontramos con otro bache: nunca superamos la calidad de mirones en una trama en que todo parece ir hacia abajo.
Puede que todo esto dañe los extraordinarios 20 minutos iniciales, con ese otro momento increíble que se desarrolla en el metro. Aún así “Lo bueno de llorar” es para aplaudirla por ser una delicia visual. Bize siempre ha postulado que hace las películas que a él le gustaría ver. Que bueno, sería alucinante encontrarse con una multitud de creadores nacionales, en las distintas áreas, que tuviesen el mismo principio (que en todo caso existe) y que contaran con el mismo nivel de difusión.

sábado, junio 14, 2008

"TEMA DE LOS SOLOS", LOS JAIVAS

Matías Correa, recogido de una conversación con Eduardo Parra.
Los Jaivas se reunían, a finales de los '60 y recién partiendo los '70 en la Boite Chichón, subterráneo de la casa de los Parra en Calle Viana, centro de Viña del Mar. Lugar en que desarrollaban espectáculos teatrales, discusiones alrededor de temas culturales (y otros no tanto). Espacio en que tocaban y se armaban fiestas que generalmente resultaban con algún hematoma en la cabeza producto de una viga a poca altura: de ahí el nombre del pequeño recinto. El grupo ya estaba desarrollando un lenguaje musical basado en la experticia del manejo instrumental y la creatividad que los llevaba a desafiarse sin límites.
Fue así como una noche estaban los tres hermanos Parra junto a grupo de amigos, desarrollaban lo que llamaban “El Tema de los Solos”: una pieza musical que rotaba en tres acordes – tal vez muy similar a lo que sería el “Corre que te pillo”- y que daba espacio a cada uno, claro está, a lucirse en un solo instrumental echando mano de toda su pericia y creatividad.
El primero fue Claudio, que empezó a derrochar sobre las teclas lo aprendido en el conservatorio. Cuando ya tenía a todos los presentes entusiasmados, haciendo gala de la brutal técnica adquirida, sin detenerse empezó a echar dentro del piano todo lo que tuviera a su alcance: primero fue un chaleco, luego la chaqueta, rápidamente tomó un bolso que tenía a un costado; fue apañando el instrumento con todo lo que tenía cerca hasta casi perder su sonido por este cerro de ropa. Gritos de asombro y entusiasmo de todos los presentes y ¡paf!: vuelven al motivo central del “Tema de los Solos”.
Después de esta proeza instrumental los ojos estaban puestos en Gabriel, el menor de los hermanos, que era reconocido por su talento frente a la batería pero: ¿Podría enfrentarse al desafío impuesto? ¿Qué haría?: ¿Cómo sobrepasaría o al menos igualaría lo hecho en el solo de Claudio? El tema seguía rotando con las miradas fijas en él hasta que llegó su momento: Gabriel aceleraba y retrazaba el pulso, matizaba el sonido pasando de eufóricos golpes a susurros en los platillos y tambores. Sorprendiendo a todos, la batería se fue desmantelando. Primero los metales: sin perder el ritmo con certeros golpes de baqueta soltaba los pernos y los iba ordenando a un lado. Así fue con todas sus partes dejando solo el bombo y la caja y ¡paf!: vuelven al “Tema de los Solos” despertando aplausos sordos entre los amigos.
El tema seguía rotando y ahora los ojos estaban fijos en Eduardo: el desafío estaba echado y él debía responder desde su teclado moog. ¿Cómo superar a Claudio con el cerro de ropa dentro de su piano? ¿A Gabriel y su circense acto de disociación? Llegó su momento: el mayor de los hermanos se pone de pie, con todos los presentes pendientes de sus movimientos: deja el teclado a un lado y se sienta en el sillón junto a uno de sus amigos que estaba de público; prende un cigarro se sirve una cerveza y empieza: “La música es más que sentimiento y señales sonoras…”, dando un discurso en el que todos se largan a reír por su abierta comicidad, dejando claro que las noches de correrías y bohemia literaria le habían dado un profundo interés en la expresión poética. Eduardo deja su cigarro, vuelve al teclado y ¡paf!: vuelve a sonar el “Tema de los Solos”.

Los Jaivas a principios de los '70. Los hermanos Parra están al centro: Eduardo sentado en primer plano, tras él Gabriel y a la derecha Claudio. Mario Mutis al lado izquierdo de la imagen y Eduardo Gato Alquinta al derecho.

La foto en la parte superior del texto corresponde a mediados de los años '60 cuando eran conocido como High Bass y animaban las fiestas tocando mambo y otros ritmos latinos.

miércoles, febrero 27, 2008

ODA AL LOS VIEJOS SONIDOS EN LA MICRO

A fines del año 2006, cuando en los descuentos para la puesta en marcha del Transantiago en el subterráneo del Ministerio de Educación, a pasos del Palacio de La Moneda, se llevaba a cabo un curioso casting: una larga fila de músicos y artistas populares presentaba un corto repertorio con objeto de obtener acreditación y así seguir subiéndose a cantar en las micros. Seguramente se recordará los sucesos acaecidos un poco antes cuando un numeroso grupo de estos de estos cultores populares bloquearon el paso de la principal arteria capitalina y ante la presencia de carabineros se subieron a los andamios de señalética, colgando los pies sobre el tránsito, con sus instrumentos porque el nuevo sistema de transportes los dejaría afuera. Una cosa llevó a la otra y, aunque escribo al revés los hechos y sin detalles, esa fue la historia.
Finalmente algo así como los dos tercios de los audicionados quedaron seleccionados. Por lo menos así se me señaló cuando pregunté. Entre ellos hay quienes llevan una vida tocando en locomoción colectiva otros que se han iniciado hace poco; incluso hay artistas que tienen una carrera reconocida, que han grabado discos y otros que se han presentado sobre el escenario del Festival de la Canción de Viña del Mar en la competencia folklórica. Hay quienes, por otro lado, no se presentaron a este casting y siguen cantando en la “clandestinidad”. Razones tienen para esto que, para no inventarlas, hay que señalar que son de ellos pero, claro, más de alguno contesto que "es ridículo: que hagan un casting para la televisión pero para subirse a cantar a la micro... ¡Nooo! ¡Es como mucho!".
(Dato interesante: quienes iniciaron esta actividad fueron nada menos que unos muy jóvenes hermanos Parra: Violeta, Roberto, Hilda y Lalo. Esto ocurrió a principios de los '40 y lo hacían cantando en la líneas de tranvía con un repertorio, entiendo, compuesto por canciones españolas de moda. Más tarde estos hermanos llegarían al arte que los consagró y hoy son el gran orgullo de muchos cantores populares.)
Lo anterior lo cuento porque al conversar en esa ocasión con algunos de estos músicos populares me explicaban que “el único momento del día en que el chileno escucha su propia música es cuando se sube a la micro”. Dato fiel a la realidad cuando artista subía con su charango y quena o interpretaba en su guitarra los seis octavos de una cueca. Algunos usuarios responderían que es “de manera obligada”. Ok, no entraré en esta discusión pero vale la pena señalarla. Aunque igual, y esto lo digo a título personal, el camino se hace más largo en silencio: guste o no guste la canción e interpretación que nos toque camino a nuestro destino es una buena distracción.
En las micros amarillas, antes también, el conductor podía prender la radio a un volumen decente y “siempre que ningún pasajero se oponga”; como explicaba la calcomanía de rigor con un artículo de la ley de transito de varios dígitos (al lado del "Prohibido fumar" de una ley de similar cifra). Si bien la música que el chofer escogía rara vez se acercaba a nuestras raíces y muchas veces se acercaba al caribe, México, canciones románticas o a la moda de turno. Eso si, y no hay que negarlo, en estos trayectos uno se podía poner al día.
Una vez tomé la micro en dirección a la Plaza de Armas y el chofer escuchaba un cassette con música de Los Prisioneros y otros íconos del rock latino. El viaje se me hizo corto. Lo curioso es que al tomar locomoción de vuelta me subí al mismo vehículo y escuché las mismas canciones. Tal vez no tan curioso pero recuerdo bien ese día. Por algo será. Lo que si sé es que ese chofer iba escuchando la música que le hacía más pasajero su trabajo.
Hoy en día el conductor mantiene, la mayor parte de las veces, la radio apagada y cada vez son menos los artistas que se suben. Muchos estarán agradecidos, pero se hecha de menos. Si bien la idea de que en la locomoción colectiva es lugar para oír nuestra música es una idea que se cae sola al recordar como los cantores escogen trovadores cubanos o baladas españolas para su repertorio, otros más osados cantan reggeatón y enfrentan a los pasajeros con un marginal rap de denuncia; aunque claro están los que interpretan a la Violeta o Illapu. Además es un hecho que hoy vamos tan apretados que apenas entraría alguien con su guitarra. Salvo en algunos horarios flojos, esto se hace imposible.
He de confesar que de el anterior sistema hecho de menos, además de la frecuencia y el espacio en el vehículo, a los cantores de guitarra o tambor e incluso a los payasos; para que decir de la radio del conductor. Si bien los músicos populares han buscado lugares donde mostrar lo suyo como el metro y esquinas de la ciudad y el chofer mantiene a raya la transistor de su máquina; sería bueno que todos los usuarios que recordamos de manera romántica aquellos viajes guitarreados nos subamos junto los artistas populares a los letreros en la Alameda. ¿Todo tiempo pasado fue mejor? ¡No! Hagamos un país mejor… O por lo menos más agradable la ciudad.

martes, agosto 28, 2007

NUEVO PROGRAMA EMERGE EN RADIO TIERRA: “CADAVER EXQUISITO".

En el 1300 del dial AM, desde el 4 de septiembre Amanda Durán, Sebastián Forno y Matías Correa, el mismo equipo que ha estado estas últimas semanas al aire con “Alertas y Sonido”, tomarán el horario del martes, a las 5 de la tarde, para su nuevo proyecto denominado “Cadáver Exquisito”, programa de música y conversación con relevantes invitados de la escena cultural chilena.

Para el mes de septiembre estarán presentes Juana Fe hablándonos de su música y proyectos; Cristóbal Valderrama, director de “Malta con Huevo”, contándonos de su película y del oficio de cineasta; y el jaiva Eduardo Parra, revisando la colección de improvisaciones del grupo entre ’69 y ’70 denominada “La Vorágine”: sabremos por qué señala que “mucha de la música que se hace hoy día ya estaba presente en ese trabajo”.

El programa será conducido por Durán, producido por Forno y dirigido por Correa. Si bien conservará secciones ya estrenadas los martes anteriores, como “Una canción demasiado larga para pasarse en la radio”, el programa viene renovado y lleno de sorpresas. Es la despedida de “Alertas y Sonidos”, programa de Jimmy Parra, Cesar Almendras y Mauricio Palma con más de un año y medio al aire y del que ya no queda ninguno de sus integrantes originales. Estén atentos para devorar, desde el 4 de septiembre en adelante, este “Cadáver Exquisito”.

miércoles, junio 27, 2007

ERNESTO HOLMAN: "EL MÚSICO CHILENO DEBIERA PARTIR POR VIOLETA PARRA".

Matías Correa
10 / 8 / 2006 5 PM
¿Por qué los músicos recurren a la obra de Violeta?

Voy a partir con una cosa bien sutil: el hecho de usar a la Violeta Parra en un tema ahora es una forma de reconocer. Para mí en la música popular chilena una estructura fundamental es la Violeta Parra. No me voy a poner a decir cosas maravillosas y todo, pero lo que ella hizo fue investigar sus raíces en su país y a lo mejor, en la época que era de ella y con la voz que tenía, podía haber imitado a la Edith Piaf o a la Libertad Lamarque, cualquier cantante. Dedicarse como a cantar canciones extranjeras o a no sé... pero le interesó las raíces culturales de su país. Entonces ella partió por algo que, le ahorró el trabajo a mucha gente: ir a trabajar in situ. A rescatar o a buscar en los lugares la gente. Tuvo que conocer gente, a tocar y a aprender y toda esta historia.
De su biografía estoy informado. Estoy aquí para conocer cual es tu sentimiento como artista, como creador, hacia ella.

Claro yo lo veo, lo voy a mirar aparte de la parte estética que hay muchas canciones, las típicas, las tradicionales, que tiene ella que es una obra grandísima y vasta. Aparte de eso yo creo que, de acuerdo a mi visión que tengo de la música acá en Chile, eso debería enseñarse en la universidad a todos los estudiantes de música así como en un ramo, en una asignatura en dos años. Deberían pasar a la Violeta Parra los huevones antes de estudiar cualquier cosa. Llámese pedagogía musical, composición musical, lo que sea... pero la Violeta Parra debería ser objeto de estudio obligatorio, como chileno.
¿Sólo por ser chileno?

Solamente porque... es que... ¿Sabes que es lo que pasa? Es la antropóloga, la arqueóloga que te presenta las evidencias del país. Y tu puedes conocer al país a través de ella. No es que cada gallo que quiera saber de Chile va a tener que ir al campo y toda la historia. Ella ya investigó, entonces crea... a través de todas sus obras ella rebela un espíritu musical. Rebela una tendencia que existe en todo el país, lo reúne. Aparte de su genialidad, de su gusto, de su bonita forma; por ejemplo la obra monumental la canción “Gracias a la vida”. ¿O dónde escuchas después una obra para guitarra como “El Gavilán”. Además tu decís: ¡Chuta tú madre! No era de conservatorio ni nada. Tu tienes ahí por ejemplo las anticuecas ¡Para guitarra! Entonces como te digo la Violeta debería enseñarse en el conservatorio. A los guitarristas debería ser obligado. Después si quieres te dedicas a tocar a músicos extranjeros también y otros compositores, pero la obligación es conocer lo que se hacía en Chile con la guitarra. ¡Porque hay cosas que se pueden hacer con Chile!
Desde mi punto de vista, Violeta Parra está más allá de ser una gran artista chilena: hay genialidad en su parte musical.

Claro. Bueno tiene también consigo esa estrella de ser única. De ser una persona que recorrió, que conoció y que trasmitió todos esos valores culturales de su país. Yo le veo un mérito tremendo a eso. Como ahora que uno viene de vuelta de las cosas foráneas y le gusta lo de uno y resulta que ya está hecho, como muchas cosas. Entonces, por ejemplo, todo lo que son las anticuecas y el “Gavilán” y eso, yo te digo que todo el mundo chileno debería partir de ahí escuchándolo y meditándolo o improvisando sobre eso y conociendo y llegando a otras realidades partiendo de ahí. Porque eso es punto de partida y porque ella llegó a eso. Entonces ahí nosotros tenemos que partir de esas cosas.
Entonces esa es la importancia que yo le veo: es una escuela. Una escuela que no está... debe haber gente pero no la veo yo como institucionalizada esa escuela de Violeta Parra.
En Chile, su país, no está reconocida.

No está reconocida... o sea: reconocida está en el sentido que: si, todos saben que “Gracias a la vida”, la enseñan en guitarra, el cancionero popular y además que cada cierto tiempo salen artículos por ahí, el legado de Violeta Parra y toda esa cuestión. Pero en la práctica, lo que es la práctica, así debe ser compadre: el legado de Violeta Parra está presente en qué: en que la universidad de Chile, el Conservatorio de la Universidad Católica creo un ramo, una carrera, creo esto y esto basado en la cultura y en la enseñanza de Violeta Parra.
No está academizada. ¡No! Yo digo que hay que academizarla; o sea no es tan simple de conocerla solamente, que en un ramo libre me enseñen a la Violeta. ¡No! Cursos de guitarra, de composición, deberían ser tomados los temas porque está en la raíz chilena. ¡Definitivamente!
Pero más allá de la raíz chilena. ¿Qué tiene ella como compositora? ¿Qué brillo tiene ella en especial? ¿Dónde está su genialidad?

Yo lo veo, por ejemplo donde más me impacta es en esa obra "El gavilán” y las anticuecas, las piezas para guitarra, donde ella llega a algo después de muchas cosas. Es como su diplomado de música y ella sin conocimientos musicales mayores, así académicos, logra establecer y hacer unas piezas que llegar y tocarlas no es llegar y tocarlas. No es de un virtuosismo exacerbado ni mucho menos, pero está en un... Te insisto, es una cuestión que tu dices: ¡Cómo en los años cincuenta, sesenta, esta mujer anda haciendo esas cosas? Pero lo más noble de la cuestión es que dentro de todo tus escuchas el “Gavilán” y todas esas cosas o escuchas las anticuecas, que son lo que más me gusta a mí; aparte de lo otro que son bonitos “La jardinera”, “Gracias a la vida” o “Volver a los 17”, aparte de todas esas cosas que son unas composiciones de temas bonitos, hermosos y trascendentales; por lo menos yo desde la parte estructura musical, de hacer cosas... no son nada estéticamente. Ella no está diciendo “voy a hacer un minueto, voy a hacer esto voy a hacer lo otro”, sino que ella espontáneamente agarra... y anticueca porque la cueca tiene una forma estructurada, que tiene sentido, tiene un largo, una proporción y ella sale de eso y le llamó anitcueca porque no es cueca. Pero lo hace con ritmo de cueca.
Entonces, lo valioso de esta cuestión es que usando los elementos que ella recopiló que ya conocía. El espíritu chileno, el espíritu centrino de Chile y todas esas cosas, que ella sea capaz de lograr y de hacer una abstracción y una propuesta musical así de ese tipo.
Me contaste que estabas haciendo “La jardinera” en bajo. ¿Por qué? ¿Por qué “La jardinera”?

Primero que nada “La jardinera” se me dio porque un día estaba improvisando y acordándome de temas que yo conocía de la Violeta Parra un día y... me salió “La jardinera”. Me gusta jugar a explorar con el bajo a hacer cosas y hice el tema; ósea una versión. Ahora, lo incluyo una versión de la Violeta Parra porque eso me da pretexto justamente para decir: que la Violeta la da que todo músico chileno debiera rendirle un homenaje ya que no está, como te digo, academizada por lo menos en el escenario tienes que hacerle un reconocimiento. No un reconocimiento “que existió” sino porque hay un legado del que hay que partir. Hay que reconocer ese legado, hay que usarlo.
Deberíamos partir todos de ahí, como músicos.

Todos: como músicos todos... Después si quieres no lo usas más. Puedes decir: sabes que la Violeta Parra no me interesa, no me gusta y tengo otro mejor... no sé que cosa. Pero yo no digo que todos debamos de hacer las cosas de Violeta Parra pero para partir.
Por ejemplo a mí si entro a estudiar al conservatorio y me hacen hacer un minueto al estilo Bach. ¿Entonces que chucha tengo que estar haciendo al estilo Bach y por qué no hago una cuestión al estilo Violeta Parra? Me sirve más que Bach a mí la Violeta Parra. Con fines sociales, músico-sociales, políticos y toda la historia. Si esto que yo digo de la Violeta Parra no es por un chauvinismo. Lo que pasa es que estamos en la búsqueda de la identidad, en búsqueda de consolidar los valores chilenos por razones... no solamente por razones patrióticas, de sí porque sí. ¡Por razones profesionales, comerciales de existencia! Curioso lo que estamos viendo porque el sistema nos come: no tenemos que ofrecerle al mundo.
O sea tenemos. ¡Tenemos compadre! Tenemos material, tenemos la tierra para plantar. Pero no lo reconocemos. Estamos comprando productos chatarra importados y no somos capaces de explotar nuestra propia tierra. La explotan otros. Otros le sacan partido.
Entonces, por ejemplo, el caso de Violeta Parra como te digo yo les digo a todos mis colegas músicos: “la raja el jazz, la música docta y toda la historia. Pero en el caso de que nosotros tengamos que vender nuestra música afuera ¿Qué vas a vender? ¿Vas a venderles jazz a los norteamericanos? ¿Venderles rock? ¿Qué les vas a vender huevón? Y tu que ves tanto en la calle batucadas, muy bonitas. Ya díctame esos discos, ¿qué, se los vas a ir a vender a Brasil o en Europa vas a ir a vender batucadas? Van a decir: “¡No, compremos batucadas chilenas en vez de brasileras?””.
¡Es una estupidez! Estamos sumidos en la estupidez. Entonces por eso te digo el valor que tiene... es que un joven te va a decir: “no, es que no tenemos na’”. Mira compadre: lo mínimo que tenemos es la Violeta Parra. Lo mínimo, de ahí para adelante puedes encontrar muchas cosas más, investigar. Pero ahí está sembrado algo de una persona que investigó y que lo hizo en Chile.
Hay mucha gente que ha investigado en Chile por supuesto. Pero es que ella junta las dos cuestiones: la investigación más el resultado poético musical que es maravilloso. ¡Si escuchas “Gracias a la vida” se te paran los pelos de punta! Se me pararon los pelos de punta en noviembre en Buenos Aires. Estaba parado ahí, fui a ver un concierto de la Mercedes Sosa que después de dos o tres años que estaba enferma hizo su primera aparición sobre los escenarios argentinos. La fui a ver allá en Buenos Aires y la comadre, en la mitad del concierto y tenía muchos invitados, dijo: “Ahora voy a cantar una canción que es una de mis favorita y una de las canciones más hermosas de la vida y me gusta cantar: “Volver a los 17””. Y se cantó “Volver a los 17” compadre y ¡sabes que todo el estadio, el recinto, cantaba la canción! Y yo le decía a mi amigo con que estaba: “¿Te das cuenta que esa es una cantante chilena? ¡Una compositora chilena y estos argentinos están cantando canciones chilenas!” No es menor.
Entonces si tú ves, eso es un resultado para mí. Cuando la globalización te impone cosas, sin embargo tu tienes que ofrecer cosas para afuera. Yo no te digo que nos tengamos que ir “Volver a los 17” y tocar los temas de Violeta Parra. Yo te digo que existe, para partir desde ahora para crear cosas que trascienden, como la que ella hizo.
Tú como creador y como persona, ¿te sientes identificado con parte de su ideología? Ya sea política o creadora.

No, yo no tengo ideologías políticas. No tengo porque yo no... tengo otra visión de la política. Porque por ejemplo... no, no tengo. Primero que nada jamás voy a ser un personaje de derecha. No soy ni latifundista ni empresario ni me interesa ni el pensamiento de derecha, no lo comparto. Comparto mucho lo de la izquierda por razones cristianas, de comprensión con el otro y de igualdad con el otro. O no igualdad... no creo en el comunismo de igualdad... pero sí igualdad de oportunidades e igualdad de respeto. Todos tenemos el derecho a respeto y todos tenemos derecho a todo. Todos tenemos todos los derechos. Entonces si me dices que eso es ser de izquierda soy de izquierda entonces.
Eso es discutible, pero por lo menos el espíritu está ahí.

Claro, pero por ejemplo no tengo una filiación con el Partido Comunista, ni igualdad ni necesito una huea' estatal ni socialista... no tengo.
VIOLETA MAPUCHE
¿Y cuál es tu percepción de Violeta Parra y su cercanía con el pueblo mapuche? ¿Qué te parece, por ejemplo, el “Guillatún” de la Violeta?

Por eso te digo yo, ella lo resume y ella no es su canto el mapuche: ella es mapuche, en todo. Aunque cante “Volver a los 17”, aunque cante lo que sea; su voz, su forma de expresión es mapuche.
¿Por qué?

Porque lo veo. En mi experiencia con el pueblo mapuche...
Es una percepción de como cuando tu dices: “este gallo es... no ese que va allá es chileno”. Y eso tu lo ves por la forma de hablar, de caminar, por la ropa tú lo identificas. Lo mismo. En su forma en su voz, su forma de cantar ella es mapuche. No es una mapuche, de raza mapuche, pero tiene raíz mapuche si en su sangre, como la tenemos todos los chilenos que tenemos algún ancestro por ahí. Pero ella lo tenía en su canto, se le nota. Porque cuando canta el “Guillatún” y todas las otras canciones que cantaba en base a la cultura mapuche y tu no le ves diferencia cuando canta de sentir canto mapuche, y cuando canta otras cosas es el mismo canto de ella. ¿Me entiendes?
Cuando canta “Arauco tiene una pena”.

Claro...
¿Y cuándo canta “son tus ojos los que busco, no lo encuentro”? ¿Ahí también reconoces esa voz?

Sí, es su forma, su timbre, es el sentimiento chileno. Si nuestra raíz espiritual, folclórica y todo parte de lo mapuche. ¿Me entiendes? Entonces ahí al tomar esos puntos está siendo mapuche no más. Ella no canta ritualmente mapuche ni canta cantos mapuches específicamente. No hay que separarlo: piensa en el piso de Chile que es la cultura mapuche, cuando llegaron los españoles, y lo que es cueca tonada y todo se formó del paso de una cuestión mestiza entre lo español y lo mapuche. Entonces la Violeta Parra rescata eso entonces ¿cómo no va a tener esa misma raíz? Si no hay diferencia, no hay una separación. No hay una escisión de decir: no la Violeta Parra como que aquí está en el aire y es como un canto independiente. ¡No compadre! ¡El canto de la tierra! Y además para reconocer la tierra tiene que pertenecer a la tierra y ella canta las cosas de la tierra y se reconoce. Entonces, como yo digo, yo siento su espíritu mapuche en el canto.
Alguien me lo podrá discutir... me importa una hueva, pero es lo que yo veo.
DOBLE ESTÁNDAR
¿Por qué crees que el legado de la Violeta está siendo recuperado por las nuevas generaciones de músicos?

Mira, yo te digo lo siguiente: el uso de la Violeta Parra tiene un doble estándar. ¿Por qué es peligroso? Porque al final se transforma todo en Pablo Neruda, Violeta Parra y todos dan vuelta y justifican su existencia a través de íconos ya existentes. Es fácil. Por otro lado a Beethoven también lo vienen tocando hasta el día de hoy. Eso significa que hay que interpretarlo y reinterpretarlo siempre.
Pero se ha universalizado también.

Correcto, en ese sentido lo apruebo. Pero yo no veo creación partiendo de Violeta Parra. O sea creación... no importa Violeta Parra. Estoy hablando a partir de lo chileno. ¿Entiendes? Que quieras o no te topas con Violeta Parra cuando hablas de lo chileno. ¿Entiendes? Porque la Violeta Parra hace al chileno. Entonces esto es como el vértice de un ángulo: finalmente terminas al lado de ella porque estamos hablando lo mismo. Entonces como te digo la gente se pone con la Violeta Parra, y darle vueltas con la Violeta Parra, pero necesitamos creaciones nuevas. Necesitamos partir de Violeta Parra no quedarnos en Violeta Parra.
Entonces cuando muchos grupos hacen cuestiones de Violeta Parra claro: es una novedad llevar al rock... yo he escuchado versiones rockeras del “Guillatún”, he escuchado hip hoperas; claro, como no sé mañana que moda va a haber: un reggaeton rockero no sé cuanto y le van a meter también la Violeta Parra.
Siempre van poniendo como novedoso eso. Pero no están partiendo; están usando, reutilizando, a la Violeta Parra. Pero no están partiendo de Violeta Parra.
Tú también la estás reutilizando en el bajo.

Pero es un homenaje pequeño no más. Yo le hago un homenaje, un reconocimiento público por algo que yo puedo hacer. Pero es un tema dentro de un repertorio de dos discos.
No digo que no haya que usar a Violeta Parra en su esencia como es. Pero digo que hay que partir de Violeta Parra para los que no tienen otros conocimientos.
Yo por ejemplo, lo que hago, no partí de Violeta Parra solo que en el camino la reconocí y digo que es posible partir de ahí... o no. Para las personas que nunca han investigado, para las personas que nunca han cachado y quieren partir y no sabemos que cosa hacer es bueno partir escuchando a la Violeta Parra mucho, empapándose de ella para entender cosas yo creo. Por eso te digo hay que partir de ahí. Yo a la Violeta Parra la vengo escuchando de años.
¿Te parece que Violeta Parra tiene el lugar que le corresponde?

Es que lo que pasa, como todas las cosas, en el momento en que se mueren las personas son todos buenos, son todos grandes y toda la historia; pero debiera tener aún más. Por eso te decía yo. Violeta aún está a nivel de leyenda. Nada más. Pero está a nivel de leyenda casi como el Caszely. Pero no es una escuela fundamental en Chile. Ósea, de hecho hay fundación Violeta Parra y tú vas pa’ allá y en la universidad hay transcripciones de la guitarra; de la web puedes bajar las piezas, las letras de las canciones. Está reconocida en ese aspecto.
Pero como te digo: institucionalmente no está reconocida. Y mientras no esté reconocida institucionalmente quiere decir que está a nivel de leyenda no más.
Hay algo del chileno medio en general. De repente me ha tocado conversar con gente de cualquier perfil y decirles “oye la Violeta Parra”. Y me dicen: “¿Oye quién es, por qué estás preocupado de ella, por qué la estás estudiando?”. Les cuento la historia, incluso les digo que expuso en el Louvre y te quedan mirando y te dicen: “¿Bueno y?” ¿Por qué pasará esto con Violeta? Tenemos bustos de Neruda, de Mistral, de Huidobro: no hay bustos de la Violeta. No tenemos una Violeta tan presente.

Debe haber por ahí un busto de Violeta Parra. Hay calle Violeta Parra aquí en la comuna de La Reina o en Ñuñoa, por ahí hay una calle que se llama Violeta Parra. Por lo menos tiene nombre de una calle.
Pero no está tan reconocida. En el fondo hoy día se está reforzando esa idea de que Violeta Parra fue una genio creadora, también recopiladora, pero no es tan así con Pablo Neruda.
Es que lo que abala a Pablo Neruda es haber ganado un Premio Nobel afuera. Él lo ganó afuera. Violeta Parra, entre comillas, no le ganó a nadie. No entró a concurso. Entonces además tienes que pensar que todo lo que venga reconocido de afuera es doble o tiene triple magnificación o connotación.
La Violeta Parra fue de aquí no más. Ella anduvo en Suiza, anduvo en Francia que sé yo... Yo cacho que haya expuesto en el Louvre no es una cuestión tampoco como para volverse loco, decir que expuso en el Louvre: no siguió exponiendo en el Louvre ni en otros museos internacionales; fue una huevá ocasional no más: choro, bonito ya. Lindo, la raja. Pero para mí lo que expuso en el Louvre... yo creo más en el legado musical que hizo no más.
De hecho el Louvre no me impresiona, no me produce ninguna cuestión. Que bueno por ella y que donde llegó y que sé yo porque... bueno, uno sabe como es la vida y de repente te pasan cosas curiosas y puede haber pasado también. Pero no es así como el hito de una carrera. ¡No! Es más bien una anécdota más bien... a lo mejor para otro, para un artesano, que sé yo, será lo más importante haber llegado allá: tocó el cenit ahí, a la punta de la cuestión, ¡llegó a las nubes! Pero para mi llegar al Louvre no es nada. Para mí es más importante el legado que dejó aquí porque: ¿En el Louvre quién se acuerda que estuvo la Violeta Parra? En cambio la música es algo vivo y que da y que fortifica y que recrea vida, da vida y que cosas. Mantiene de alguna forma... el hecho de cantar “Gracias a la vida” hecha aquí, cantar el “Guillatún” o cantarse otras cosas de Violeta Parra te contiene una unidad: es como cantar el Himno Nacional. Que te mantiene: es nuestro folclore Violeta Parra, porque Violeta Parra es nuestra. No es de origen... ni francesa ni nada: es chilena.
Pero los chilenos se acuerdan que existe Violeta Parra cuando vienen ciertas situaciones ahí nos ponemos chilenos y la reconocemos.
¿Tú consideras que la Violeta es genio? Así, literalmente.

Es que la palabra genio es tan relativa y le dan unas connotaciones tan raras en este país. Es única no más. Es única en cuanto a que vivió a concho algo no más. Genio sería para mi una persona que maneja conceptos y los explota y los desarrolla. Es que tiene varias connotaciones la palabra genialidad. Genialidad en cuanto... se asocia genialidad en cuanto a lo único. Pero si en ese sentido lo ponemos como que es algo único de verdad es genio.
Pero genio para mí es una capacidad intelectual, capaz de elaborar teorías y muchas cosas; y esa teoría se junta con otra y etc. Ahí hay otra categoría de genio.
Son distintas categorías. Pero genialidad en cuanto a originalidad, único. Ahora, cualquier huevo puede ser original por hacer cualquier tontera distinta. El término no es asociado la originalidad con la genialidad.
Pero ella tenía una fuerza vital creadora...

Claro. Por eso te digo: la originalidad llevada con resultados. Entonces eso te hace ser más o menos genial.
Para mí las anticuecas... dada su condición que no era una mujer concertista en guitarra ni nada, acabó su obra haciendo una genialidad como sacar lo mejor de si.
EL ROCK ES UNA HUEVÁ ATRASADA
Han dicho que la Violeta es la más rockera de todos, por haber sido tan vanguardista y adelantada a su época. Distintos entrevistados la han comparado con Bob Dylan, con John Lennon. ¿Qué te parecen estas apreciaciones?

Es que ¿Por qué el sinónimo rock tiene que ser algo de vanguardia? Para mi el rock es una huevá más atrasada que la cresta. Antigua, no es de vanguardia el rock. El rock ahora están repitiendo no más. Yo escucho miles de grupos de rock ahora y todavía no logran desplazarme la visión que tengo yo de los Led Zeppelin, Los Who, porque ellos fueron los que explotaron en la vida por primera vez, yo fui testigo de esa época y ahora es un simple eco de eso y no es vanguardia.
Una vez Horacio Salinas la comparó con Van Gohg. Estoy tratando de hacer una imaginería general sobre ella.

En ese sentido, digamos claro, si tú miras todas las personas que en su momento los que hicieron... no solamente con Van Gohg, compárala con cualquier compadre que llegó a establecer algo propio. Bella Bartok, Beethoven, Bach, cualquiera de estos compadres es comparable con ella en ese sentido. Todos los que dejaron una huella en el sentido de una cuestión estilística y todas esas cosas, es comparable con cualquiera de esos.
HÉROE DE LA MÚSICA
¿Tú visión al respecto? Porque además es única, incomparable.

Por eso te digo: le podemos poner muchos nombres, como te digo: para mí es un ser que llegó a dejar un legado después de un resumen de cosas y que es única: no alcanza un nombre para ponerle: no la podría comparar con nada.
Y si quieres dejarla, como te digo, de... ¿Cómo te dijera yo? Lo de ella no es solamente una cuestión musical exclusivamente. Cierto que su vehículo es la música pero la connotación con respecto a lo que hizo no es solamente como musical. Es una cuestión más bien espiritual del país. Pero, como te digo: podría coincidir con Horacio Salinas, podría coincidir con el otro que la compara con John Lennon por lo contestatario. Es que depende de la visión que tenga cada uno... de donde está parado cada uno. Y a mí, yo soy más universal, creo que puedo coger todo lo que te han dicho sin escucharlo y te puedo decir que sí. No tengo yo una definición mía ni la tomo como un icono ni adoro íconos, sino que es parte de un proceso que se produce en Chile y que ella es el nombre de eso.
¿Y este, qué proceso es?

Es un proceso de algo, como te digo, que aquí en Chile entre los países que ha tenido que... A ver: hay una cosa que es innegable que es la fuerza de la tierra que las costumbres de tu tierra son tapadas por esta globalización y han tenido que haber héroes rescatando esto de abajo para que no sé... porque sabiendo que existe para que no lo tape la globalización. Entonces, si tu me preguntas por esto yo te digo: HÉROE. Es una definición de la Violeta Parra.
Héroe, porque una vez me acuerdo cuando... una vez hace años hubo una cuestión de música de todos los países de América, de Canal 13, y vino el Ballet Folclórico Colombiano o no sé que cosa: hicieron una cuestión maravillosa. Entonces les preguntaron: “¿A usted cuánto tiempo le llevó rescatar esto de las costumbres de su país?”Y ella le dijo: “¿Rescatar? No entiendo, esto que estamos bailando aquí es algo que se baila todos los días en mi país. No hay que rescatar: es vivo”. Hasta el día de hoy, como la cumbia, la bailan y no hay nadie que venga a decir: “No, lo que pasa es que la cumbia se perdió y hay que rescatarla”. Acá en Chile no, porque acá en Chile la invasión de conceptos europeos y que quisieron invadir.
Siempre ha sido así.

Siempre. Entonces ella no conforme, Violeta Parra, con lo que había. No se conformaba y salió a buscar algo más. A ella nadie le pagó ni se ganó una beca, tengo entendido, para ir a investigar. Una búsqueda porque ella andaba buscando algo distinto, necesitaba que su corazón se prendiera y la única forma de prender el corazón es conectarse con la tierra. Entonces empieza a viajar para conocer.
¿En ese sentido ha sido similar también tu búsqueda?

Bueno, modestamente, en un pequeño grado sí, pero pequeñito. Es viaje también.
Pero por eso acuño el término heroico, es como... no sé: te dicen a ti “terremoto” y te tapan a ti con un edificio entero en la cabeza y tienes que salir del hoyo y tienes que empezar a buscar una salida. Para ti y para todos los que están ahí perdidos: ella es como la persona que va adelante. La persona que intuye la salida, la persona que intuye el hoyo donde está la luz, el aire y toda la salvación de la vida: lo intuye y la hace. Entonces como te digo yo es de un grado heroico.
Más que compararla estéticamente con tal o cual pintor o compositor o rockero o con otro personaje histórico de la vida. Porque yo no la podría comparar con John Lennon. O sea: en cuanto a creatividad, de mundos, que sé yo; claro, si tú lo miras “protesta”, claro: ella protestaba: las injusticias del sistema; la canción del cartero; o al hermano cuando lo tomaron preso. Ella era una denuncia. Entonces, claro, si lo miras por ese lado Bob Dylan, John Lennon y cuantos más... la puedes comparar con cualquier gente que ha protestado en la vida. Por eso te digo yo: ya, está bien: es una visión, también la puedes tomar por ese lado.
Por eso te digo, por todos los lados es. ¿Cuál es tu enfoque? ¿Qué es lo que tu quieres ver? Te fijas. Pero yo lo miro básicamente como un acto heroico del rescate de salvación de poner en evidencia algo que existe, mostrarle al país de que algo existe y que el resto del país no se quiere dar cuenta por europeísmo de la globalización de la época, que tenía otro nombre, pero que era globalización igual y que tapaba nuestra cultura. Y además de la cantidad de huevás gubernamentales y culturales del país tapaban lo nuestro, lo negaban, entonces ella va en sentido contrario. Entonces es un acto heroico más que todo lo demás que hemos conversado.
Viendo tu trabajo, yo sé que trabajas de mucho tiempo con comunidades mapuches. No sé si sigues en eso directamente con las comunidades.

Siempre sigo yo, es una visión personal porque lo mapuche es una responsabilidad al estar parado en este país, una responsabilidad quiera o no quiera. Si no estás en lo mapuche, según mi punto de vista, estás equivocado. (Risas) Porque no lo veo, como te digo, como una postura sino como algo de orden espiritual. ¿Por qué lo mapuche? Por la cosmovisión, por el conocimiento, por la visión que ellos tienen con el orden de la creación. Y eso es Dios y yo busco a Dios. Porque no busco otra cosa. ¿Qué otra cosa podrías buscar aparte de Dios? Nada: busco a Dios. Entonces cuando me dicen ¿Qué es Dios? Mira, lo primero que puedo hablarte de Dios es lo que yo veo en su creación. ¿Y cuál es su creación? Este árbol, el cielo, las nubes, el agua, el orden de la vida, la naturaleza; eso es lo primero que me corresponde en primera cuestión de conocedor de Dios. De ahí para arriba los ángeles, el esoterismo y las claves y los pastores pero eso es posterior. Pero lo primero, pero resulta que ellos ni siquiera lo conocen. Y lo estudio y me doy cuenta que los mapuches tienen ese conocimiento y esa sabiduría: en esa cosmovisión conocen más a Dios que yo. Entonces la posición mía en este momento es eso.
¿Y en qué momento de tu trabajo estás? ¿Algún nuevo disco?

No, en este momento estoy tratando de buscar... como todas las cosas las miro de distintos puntos de vista: estoy buscando expandir el mercado porque aquí en Chile tu no puedes hacer nada. A mí en este país no me pescan ni en bajada... no pescan no más. Me tengo que ir a tocar a Noruega para recibir aplausos. Que bueno: recibir aplausos en Noruega. Porque aquí los huevones están con los ojos bien puestos para otras cosas: quintanillas y reggaetones y cosas así que... está bien, cada uno con la suya, pero es que yo necesito tocar y aquí yo no puedo tocar.
¿Estás pensando partir a Noruega nuevamente?

Ahí estoy evaluando, haciendo proyectos para partir para allá.
¿Te vas con la familia?

No, o sea no se como es la historia. Mi idea es por lo menos empezar un viaje y empezar a tocar, que me conozcan por lo menos una primera parte. Después, si se pone interesante irse a vivir yo creo que igual a mi no me desagradaría irme a vivir unos tres años fuera de Chile con mi familia. Me encantaría.
Hay harta música en Chile eso sí, en este momento, rotando. Pero yo fui a pedir la Sala SCD aquí de Bella Vista para tocar y está ocupada hasta el próximo año: está pedida. Si hay muchos grupos tocando: hip hop, mucho rock, muchas bandas punk, muchas bandas de todo.
Lamentablemente no tengo coincidencias con ellos como no tengo... no nos anima el mismo espíritu. Entonces la gallada joven... lo que pasa es que la música mía no es joven. O sea podría perfectamente ser escuchada por jóvenes y los jóvenes que la escuchan les gusta y todo pero no es música joven porque los jóvenes: el hip hop, el rock y toda la historia. Entonces el problema ahora es que los jóvenes son los que se mueven y andan haciendo cosas o inventando cuestiones, tocatas, reuniones y haciendo cosas. Los viejos de mi edad están cada uno en la suya, si no les pones algo en la bandeja o en el plato no se mueven. No están preocupados. Entonces de eso dependes y no pasa nada.
Es cruda la cosa pero bien, está bien. Elegimos este camino y hay que darle hasta morirse.

jueves, junio 14, 2007

SE JUNTAN DOS PALOMITAS

Violeta Parra
Se juntan dos palomitos
en el árbol del amor
fin de la separación
que los tenía contritos
brillaba con sus rayitos
el sol en ése entretanto
los dos en un solo manto
se arrebozaron dichosos
dice un clarín misterioso
palomito yo te canto.
Como el clavel y la rosa
florecen en el jardín
la dalia con el jazmín
y la azucena olorosa
se encuentran las mariposas
de aquellos dos sentimientos
y anídan sus pensamentos
al son de una melodía
se dicen los buenos dias
en el más bello instrumento.
Lo que en la ausencia fue pena
se convirtió en alegría
asi pasaron seguidas
horas de dicha serena
bendicen la luna llena
señora del firmamento
dice una voz en el viento
en una lengua amorosa
quién conservará la rosa
que me diste en ese momento.
Después de tanta dulzura
se oyo la antigua campana
que anuncia alguna mañana
del adiós su cruel premura
como la fruta madura
al desprenderse del alto
se desgarraron en llanto
los novios sin más demora
de vivir y del encanto.
Condimento de la vida
que alimenta el corazón
más que alegría, dolor
que nunca cierra su herída
tizana para bebida
que calma por un instante
el rey de cada habitante
desde que el mundo fue mundo
sólo de dicha un segundo
para los pobres amantes.
Esta es una canción de Violeta que se puede considerar "rara" dentro de su repertorio. Si bien escrita en décimas, como la mayor parte de su creación musical y poética, su melodía rebela búsquedas que marcadamente tienden a la tradición medieval y, al mismo tiempo, logra una musicalización en sus arreglos que, desnudos de adornos inecesarios, dejan al acordeón y a la guitarra ejecutar una atmosfera conmovedora que nos transporta durante sus cortos minutos de duración a una instrospección demoledora.
El cuadro expuesto a la derecha del texto se llama "El árbol del amor" y es el retrato del relato de "Se juntan dos palomitas". Ahí está el árbol, los enamorados, las palomitas, el sol y el uso de colores y formas, además de la composición, propone la desnudez y melancolía de la canción. El trabajo de Violeta unía la plástica con la música; por lo que se pueden encontrar, entre otros diálogos plástico-musicales que habrá que seguir descubriendo, un óleo llamado el "Casamiento de negros". En este cuadro la artista visualiza la historia del joven matrimonio de color en que la novia muere de manera prematura por una ineficiente atención médica. Ahí está todo el relato segmentado en actos. Un comix, perdonando la comparación.
Al igual que en su música, en su pintura Violeta volcaba con toda intensidad sus sentimientos, y es así como muchas veces surge la melancolía y el desasón ("Se juntan dos palomitas"), también estaba presente en su arte la alegría y la celebración.
"La fiesta de los Parra".

miércoles, junio 06, 2007

TÍO LALO PARRA: "VIOLETA MURIÓ JOVEN PORQUE SABÍA MÁS DE LA CUENTA".

Matías Correa
31 / 8 / 2006 12 am
La música de Violeta hoy es tan tocada, que sigue y permanece en la retina de los chilenos; aunque pasen los años esto no termina, más bien va creciendo.

Así va a ser, así ya es ya porque 37 años que lleva ya fallecida y la gente, como dices tu, más se acuerda de ella y ya se va conociendo, la van conociendo los nuevos, la juventud, los que están naciendo con el tiempo van a saber, van a conocer, lo que era Violeta Parra. Y para un artista eso es lindo. Uno tiene que dejar recuerdo y ella dejó muchos: ella sembró mucho.
Claro, primero recogió lo que estaba sembrado y después sembró lo suyo...
Y nosotros estamos recogiendo esto.
Es impresionante porque hasta la gente que hace rap, que hace la música que viene del extranjero y que podría no tener nada de folclore la reconocen a ella como una persona importante.

Claro: si todo lo que hizo: tanto recopilar y después tanto crear. Porque crear es mucho mejor, tiene mucho más valor que recopilar. Yo tengo muchas también recopilaciones pero sé que lo que vale más es crear: hacer uno sus temas, hacer uno sus composiciones, su música, su letra.
Usted también tiene creaciones.

Claro. Entonces la Violeta hizo todo eso: recopiló y creó tanta cosa, tanta melodía, tantos temas que son cosas hermosas: son un poema, pueden decirse, sus letras. Entonces nosotros, la familia, nos sentimos feliz también con lo de ella y estamos haciendo lo propio: jamás nos vamos a igualar a lo que hizo ella pero estamos aportando, todos los que quedamos de los Parras, de los viejos, aportando lo más que podamos para la cultura de Chile y eso se lo queremos dejar todo más que nada a la juventud.
La juventud lo está recogiendo.
Eso es muy importante para nosotros para que ellos sigan divulgando esta música, de forma especial la Violeta después los demás Parra, y crear ellos también. No tan sólo recopilar o dar a conocer más la música chilena, de la Violeta, de todos los autores, y seguir la huella: crear, cantar, tocar instrumentos.
¿Por qué la huella de la Violeta fue tan profunda? ¿Cuál es la razón?
¿La razón? Uno nace para eso, muy pocas veces se hace músico se hace artista uno: nace para eso y desde muy niño y desde muy chico uno comienza con esa inquietud de escribir, de cantar, de buscar instrumentos por su cuenta. Entonces ahí uno se da cuenta de que tiene que hacer eso, que no se puede estar tranquilo si uno no está creando, está cantando, escribiendo, haciendo de todo lo que puede, porque se nota que nació uno para eso. Uno si no hace eso no está tranquilo.
¿La Violeta se habrá dado cuenta de lo profundo que estaba entrando en el espíritu de los chilenos?

Claro, pero siempre uno escribe, hace algo uno de la música, de sus temas, pero no con la intención que lo conozcan o le den premios sino que uno crea porque nace de uno esto. Jamás uno escribe: “con este tema merezco un premio”. No. Ni cree uno que puede tener éxito. Lo oye y le gusta; dice uno: voy a hacer otro pero que sea mejor que este y sólo se va superando uno y va dejando todo ese aporte pero sin intención de ser reconocido. Esa es la verdad de las cosas.
La Violeta no alcanzó a tener todo ese reconocimiento de Chile lo hicieron más los extranjeros: Europa sobre todo, Francia. Y aquí en Chile no, no fue nada los premios que tuvo. Yo he tenido suerte. Pero hasta donde con premios... ¡Premios grandes! viera en el rincón, guardados: una pila de premios. A mí me hubiera gustado que así hubiera sido Chile con la Violeta; y como nosotros fuimos muy unidos con ella pensábamos en eso: ¿Por qué Chile no le dio todos esos premios? Se merecía más; si no que me los han dado a mí que no me igualo en nada a la Violeta. Chile me reconocerá, que yo le agradezco, es lindo.
Violeta nos dejó muy temprano.

Claro, murió muy joven. Hubiera alcanzado a mi edad que cosas no habría hecho.
¿Qué se imagina usted que estaría haciendo?

¡Uuuy...! ¡Habría escrito tanto, tendría cientos de temas! Que hay razones para escribir, hay muchas razones y yo he escrito mucho acerca de eso de la Dictadura, que son cosas bastante graves y ciertas. Se la he dicho “aquí no me la publiquen esto hasta que no me muera porque me matarían ellos”, porque estamos entremedio todavía de pinochistas.
¿Y esas son cosas que usted vivió?
Que viví: lo pasé, lo sufrí. Y son tan graves que digo yo: “no publiquen mejor esto, ¿quizás quién se va a enojar con esto?”. Que es verdad. Como se enojó el hijo de Pinochet porque Nicanor lo tiene colgado ahí.
Y se colgó Nicanor, vi, dentro de la exposición.

Si, está Pinochet colgado ahí y reclamó, lógico, él como hijo: ningún hijo le va a gustar, va a querer que a su padre lo tengan ahorcado ahí. Pero con todo lo que hizo merece eso y mucho más.
¿Y usted está haciendo algún disco, está preparando algo?

Estamos preparando un DVD con de todo un poco.
¿Con la “Negrita”?

Si, vamos a poner temas del último trabajo como “Negrita” y muchos temas nuevos. Para ustedes, para el mundo, van a ser nuevo. Para mi no porque son temas que lo oí yo ochenta años atrás, se me quedaron en la memoria y los estoy entonando, sacando, y está resultando bien con arreglos especiales; son temas jazz huachaca que tienen que ser superior a “Negrita”.
“Negrita” es tremendo.

Claro, eso fue el éxito más grande que he tenido y eso gracias a que lo grabé con Los Tres. La primera vez que lo grabé fue con este tremendo conjunto. ¡Como tocan de lindo esos grandes músicos! ¡Grandes interpretes! Y yo tuve la suerte de tocar con ellos, yo estuve cuatro años con ellos, aprendí mucho de ellos. Subí peldaño a peldaño de una escalera muy larga hacia ellos, con ellos conocí más la juventud; que ahora mi tarea es seguir creando para la juventud. ¡Yo me siento feliz con ellos! ¡Y sé que ellos se sienten feliz con migo!
Recién no más están tratando de llevarme a las Fiestas Patrias, a la Fech. ¿La Fech, no? ¿Esa federación de estudiantes? Así que yo feliz con ellos, ya me ha tocado trabajar con ellos. Estuvimos en el...¿Antumapu se llamaba? Estuvimos con ellos, en el estadio que tienen... no sé dónde. Por Santa Rosa. ¡Pero esto estuvo lleno de estudiantes! ¡Nada más que de estudiantes: mujeres y hombres! Lolos y lolas. Así que fue una anécdota, un experiencia ¡pero linda! Porque toda esa juventud enorme cantando con migo: bailaban, aplaudían; y yo en todas partes donde actúo se me seca la garganta y tienen que tenerme un trago y esa vez, con la guitarra: (tarareo) Tarararaan; que la juventud sabe que significa eso: (cantando) Tenemos sed. Y bueno, yo lo hice más como chacota, tandeo y se rieron, aplaudieron, y lo volví a tocar y de repente por allá apareció: ¡Aquí hay Tío Lalo! ¡Tenían vino! Así que me lo llevaron para el escenario en una garrafa: estaba un poco media ya de tinto. Así que subieron al escenario y no llevaron vaso así que con la garrafa a la boca.
¡Cantaron con migo, bailaron en el escenario! Fue una fiesta tremenda de linda. Con los estudiantes, con la juventud.
Usted debe saber que “Gracias a la vida” salió elegida la canción más importante del Siglo XX en Chile.

Si, así es. Yo no sé si supiste tú de un concurso que se hizo por el mundo: lo hicieron los japoneses: ¿Cuál es el mejor tema del siglo? Como dijiste tú, y ganó “Gracias a la vida”.
No sabía.

Claro, así que vino una comisión, digamos: japoneses: mujeres y hombres, que pasaron a buscar a una japonesa que estaba en México, que domina el español, de nombre Nouyu. Y ella cantaba “Gracias a la vida”, en castellano. Así que hablaron con nosotros, fuimos a Chillán, que es la tierra de los Parra, y lo cantamos allá con los japoneses venían... la única que hablaba español era la cantante. Los camarógrafos profesionales, ninguno hablaba castellano. Y nosotros no hablamos ni en inglés, que también hablaban ellos, menos en japonés.
¿Cuándo fue esto?

¿Hace un par de años? (La mujer de Tío Lalo: Hace cuatro años atrás). Cuatro años atrás.
Debe llenarlo de orgullo.

¡Claro: que ganó la Violeta en el mundo! ¡Muy poca gente sabe eso!
¿Y por qué cree usted que ganó, por qué esa canción es tan fuerte?

Porque notaron, comprendieron, entendieron qué significa: dar gracias a la vida. Saber como hay que vivir todas las bondades que Dios nos dio. Todas las cosas, a cada año se va descubriendo cada más importante, y eso lo dejó Dios. Eso lo sabemos. Y entonces tenemos que darle gracias a la vida. Entonces está muy entendido que hay que dar gracias a la vida y gozar la vida.
Eso es lo central en la vida, si después de eso... es lo más importante.

Claro. Así que la razón de por qué ganó en el mundo... Tu dirás.
Es una pregunta que me cuesta responder, porque habiendo tantas canciones hermosas, además de “Gracias a la vida” que también es una canción hermosa. Habiendo tantas canciones dispersas por el mundo que gane esa canción me impresiona profundamente porque... no hay palabras para describir una situación así.

Claro, cuesta hacer eso, cuesta que resulte mejor o parecida. Cuesta mucho eso. Pero no por eso se va a quedar uno en eso: tiene que seguir, seguir creando. No importa que no sea parecida o igual a la de la Violeta pero hay que escribir, hay que escribir como salga hasta que alguna de resultado. Esa es la manera de haga algo más o menos uno.
Volviendo a lo que hablábamos antes. ¿Por qué piensa que los jóvenes se sienten identificados con usted, con la Violeta, con Nicanor, con Roberto?

Porque nosotros entendemos a los jóvenes, entendemos las inquietudes de los jóvenes, entendemos lo que les gusta a los jóvenes. Nosotros entendemos que la música que hacemos actualmente es parte de los jóvenes. ¿Por qué? Porque el jazz huachaca tiene más alegría, más ritmo. Da entusiasmo de seguir cantando, acompañando, tocando las manos, bailando esa clase de música. Entonces a la juventud le gusta eso mucho y cada vez vamos dándole más color a estas cosas. Entonces la juventud nos entiende a nosotros y nosotros los entendemos a ellos. Porque si no hay juventud nosotros buscamos que temas tenemos que cantarles a los adultos, a los de la tercera edad, tenemos que buscar cosas especiales para ellos. Eso es parte del artista: ser psicólogo, entender a los viejos, a las viejas, a los adultos no tan mayores. Entonces nosotros buscamos que temas tenemos que cantarles a ellos y los temas para la juventud. Y como nosotros vemos el entusiasmo en la juventud, nosotros que estamos actuando, también nos entusiasmamos con ellos y no nos dan ganas de irnos del escenario al ver a la juventud como goza.
Esa publicidad de Tapsín que grabó con los Chancho en Piedra...

Claro, eso fue un comercial: fíjese, un viejo como yo cantando con toda la juventud ahí.
Y saltando y bailando...

Claro, así es que salió lindo. Y a propósito de eso estamos haciendo otro nuevo... (La mujer: No tiene que contar nada) ¿No? (No) ¿Secreto? (Sí). Hasta ahí quedamos: secreto.
A mí lo que me intriga es ¿Por qué Violeta va creciendo como una bola en que todos se van reconociendo en ella? Y sea gente que hace rock, hace rap, o músicas que no están ligadas directamente con lo que ella hizo.

Claro, pero mira que lo que pasa el crecimiento de los temas de la Violeta. Porque ya entiende la gente, comprende el tema, las letras que son grandes verdades. Entonces de esa manera la hacen crecer a la Violeta: el nombre Violeta Parra. ¿Por qué? Porque ya dije: son temas que parecen poemas, una historia tremenda: una tragedia: temas de amor.
Muchos de los problemas que ella cuenta no se han resuelto y no se van a resolver aparentemente en mucho tiempo: como Arauco.

Sí, la parte de los araucanos, los indios: ahí tiene gran razón la Violeta: todavía hasta la fecha no se arregla ni se arreglará nunca. ¿Por qué? La civilización va tomando parte de ellos: que la tierra de ellos ya empiezan a poblar eso de grandes edificios y indios tienen que irse corriendo de ahí. Y yo pienso como la Violeta: que no tenían por qué hacer eso: es tierra de ellos. Ellos son los verdaderos chilenos. Entonces la Violeta vio, palpó eso, y escribió acerca de eso diciendo grandes verdades. Y no tan sólo en eso sino que el norte, los mineros: como viven los mineros: ¡Viven mal! Y son los que están produciendo.
Son los que pagan a Chile: el pago de Chile.

Ese es el pago de Chile.
Muchos me han dicho que Violeta a pesar de ser folclorista, de nunca haber tocado guitarra eléctrica, era la más rockera de todos.
Si así es. Porque ella ya estaba avanzada más de la cuenta en la música. Ella como que sabía que ya con los años vendría esa clase de música, ese ritmo: el rock. Esa es la razón. Es como un don de Dios que tenía ella al conocer a varias cosas que no las conocía nadie ni se sabía que podrían venir con el tiempo.
¿Ella entonces hacía un poco de rock con folclore?

Claro, si tiene unas partes hasta de jazz por ahí. Yo le oído eso de: (cantando): “¿Qué dirá el Padre Santo que vive en Roma...?” Ese ritmo no estaba y ahora está.
Y "El gavilán”, que tiene unas partes que son...

“El gavilán”, son tremendas. Entonces ella tenía la sabiduría tremenda, pero hasta ahí llegó. Entonces, hay gente ahora, la juventud está entendiendo eso: que la Violeta a pesar de tantos años que no está con nosotros ya tocaba eso, ya tenía la idea que iban a venir muchos cambios en la música.
Pablo, de Los Chancho en Piedra, dijo alguna vez que la daba miedo la Violeta porque tenía una cosa muy oscura, muy fuerte.

Es cierto eso.
Nicanor había dicho alguna vez que ella era una hechicera de gran poder.

Claro, yo le cuento mi manera de pensar: que con razón murió tan joven: sabía más de la cuenta. De repente uno no haya que decir por qué; porque nació así, nació con ese don, de creación. Ella no se podía estar tranquila si no estaba creando y eso lo se yo porque viví muchos años con ella, juntos. Dos o tres días antes de la muerte de ella estuve con mi hermana Hilda allá en la carpa de la Reina. Y a donde andaba, andaba silbando, cantaba y al ratito meta a escribir.
Y su funeral, ¿fue mucha gente a verla?

Pero hicieron tira el cementerio, el gentío. Fue tremendo, pero tan tremendo: hubo accidentes ahí con el funeral de ella...
Por qué: ¿la gente se empujaba?

¡Claro! Pero si fueron miles, miles y miles de personas. Costaba caminar... un mar humano de gente. Claro, si las tumbas quedaron todo hecho tira, las rejas: fue grave.